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“Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.”

Pablo Neruda.

En este tiempo, hay muchos que se dan el tiempo para cerrar el ciclo y reflexionar acerca de lo que fue este año. Algunos, se fijan en las cosas materiales que acumularon, otros se centran en lo malo que fue el 2006 y se posicionan como víctimas y apuran el paso para terminarlo luego y poder dejar atrás el trago amargo. Otros se fijan en los meses estableciendo hitos mensuales que definieron su año. Otros, se centran en las cosas que hicieron y las que no hicieron. En fin… cada cual tiene su método, de acuerdo a su escala valórica y de necesidades. También hay de aquellos que no hacen ningún tipo de reflexión, desde ya rehuyen su conciencia y prefieren vivir en la niebla.

Esta frase de Neruda me pesa, me inmoviliza. Y tiene que ver con todo esto.

En algún momento nos encontraremos con nosotros mismos, y nos vamos a pasar la cuenta. Nadie a quien venderle la pomada acerca de los éxitos y triunfos insustanciales. Sólo tu mismo. Me pregunto si la Val va a estar contenta con el camino que seguí y con lo que llegué a ser. Me da pánico pensar que no. Que en algún momento tomé la dirección opuesta y me desvié, sin saberlo. Me da pánico que llegue mi hora y darme cuenta que estuve mucho tiempo esperando la micro y que lo tenía que hacer era caminar. O correr. O saltar. Me da pánico darme cuenta que me perdí de vivir.

Y Usted, estimado lector, qué cree? será la más feliz o la más amarga de sus horas?

piénselo.

La pintura pertenece a Sebastián Picker y se llama “el tercer reflejo”.

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Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

A propósito de los Manuales y tutoriales sin sentido pero muy útiles (si es que no se vive en la tierra desde hace 120 años) de m 1 s c h i e f s 🙂

¿Por qué será que uno fabrica sus recuerdos y luego los olvida?
¿por qué será que uno procede de algún dios para volverse ateo?
¿por qué será que la luna tiene una barriga blanca?
¿por qué será que cuando abro el ropero las mangas me saludan?
¿y que tu boca dice ternuras tan sólo cuando calla?
¿por qué será que un cuerpo virgen tiene pezones de burdel?
¿por qué será que si decido morir nadie me cree?
¿por qué será que los pájaros cantan después de los entierros memorables? ¿por qué será que si beso tu beso me siento renovado?
¿por qué será que me haces tanta falta?

M.Benedetti ESpero que les haya gustado