Nunca he sido muy seguidora de las películas nacionales. Mucho prejuicio tal vez, pero tengo la idea que en general, le falta argumento y sobran garabatos y minas en pelotas.
En alguna parte leí un comentario de la película en la cama de Matías Bize y ayer – anda a saber por qué- me tincó verla. Y sin advertirlo, me llegó mucho. Quizás porque la miré a huevo. Quizás porque no tenía muchas expectativas, o quizás es porque realmente es excelente.
Me cautivó la simpleza de la historia, con sus diálogos, algunos geniales y otros un poco mediocres. y por sobretodo, me quedo con esa intimidad emocional que estos dos extraños que se encuentran en la clandestinidad, con caminos y destinos dibujados incomensurables, llegaron a compartir y que en su vida “real” no han logrado construir. Quizás, me llegó, porque de alguna forma más platónica, me toca…














Leave a comment
Comments feed for this article